Cultura corporal: ¿tenemos algo que decir desde la Educación Física?

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En este escrito se considera el papel de la EF como agente de la cultura corporal hegemónica. Para ello, en primer lugar, se sitúa el problema a partir de un Informe de la Comisión del Senado sobre los condicionantes extrasanitarios de la anorexia y
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  18 José Ignacio Barbero González (Universidad de Valladolid) 1 Resumen.- En este escrito se considera el papel de la EF como agente de la cultura corporal hege-mónica. Para ello, en primer lugar, se sitúa el problema a partir de un Informe de la Comisión delSenado sobre los condicionantes extrasanitarios de la anorexia y la bulimia. Posteriormente seexplica el marco y los rasgos de la cultura corporal imperante. Finalmente, se muestra la funciónun tanto acomodaticia de la EF y se formulan varias propuestas de cambio. Abstract.- In this paper we analyse the role played by P.E. as an agent of the hegemonic bodyculture in Western Societies. Within this framework, firstly we introduce the problematic bymeans of the Report of a Senate Commission on the causes of anorexia and bulimia. Secondly,we explain the context and profile of the dominant body culture. Finally we make some com-ments upon the accommodative functions of P.E. within these processes and we conclude withseveral proposals aimed to activate change. 1.- Introducción.- El cuerpo, a pesar de ser tan visible, se muestra muy inaccesible. No es fácil hablarde él porque encierra muchas posibilidades argumentales y es muy susceptible a lametáfora. Su polisemia dificulta la elaboración de discursos explicativos sistemáticos.El discurso que se ha apropiado históricamente de los enunciados científicos delcuerpo optó por la vía más fácil, se centró en la dimensión más asequible, en el cuerpofísico, la res extensa , la materia tangible, observable, desguazable, y su mecánica.Este enfoque se encuentra en el srcen de las ciencias médicas, de la anatomía yfisiología, saberes fundamentales y casi exclusivos de una EF que emerge, no se olvi-de, como parte de medicina, la verdadera y legítima gimnástica , aquella que tiene porobjeto que los hombres adquieran y conserven la salud y obtengan un buen hábito delcuerpo mediante el trabajo y el ejercicio moderados . (Mercurial, 1973, 70ss),Este enfoque, bajo el que subyace una discutible visión dualista del ser humano,naturaliza el cuerpo, lo convierte en un mecano en el que el funcionamiento de cada unade las piezas y su articulación conjunta se rige por las leyes fisico-químicas (véase, porejemplo, Descartes, 1990).La configuración de saberes sistemáticos del cuerpo desde otras perspectivas haresultado más difícil. Aunque el cuerpo ha estado de algún modo siempre presente enel pensamiento social, su estudio sistemático ha tomado forma en las tres últimas déca-das, de la mano, a menudo, de otras áreas de conocimiento emergentes (género, femi-nismo, sexualidad, consumo, vida cotidiana, ocio, cultura de masas, medios de comu-nicación, etc.) 2 . Esto se refleja en la aparición de nuevas subdisciplinas académicas en  Ágora para la EF y el Deporte, n° 1, Septiembre 2001, 18-36  M O N O G R Á F I C O CULTURACORPORAL:¿TENEMOS ALGO QUE DECIR DESDE LAEDUCACIÓN FÍSICA? 1 Dirección correo electrónico: jigna@mpc.uva.es 2 Como ilustración de este olvido del cuerpo, Shilling (1993, 19) escribe a propósito de la socio-logía:  Alo largo de su desarrollo y establecimiento, la sociología ha adoptado un enfoque des-cor  poreizado hacia su objeto de estudio. (...) No es que la sociología lo haya ignorado totalmen- te, pero el cuerpo ha sido históricamente algo así como una ‘presencia ausente’de la disciplina.  torno al cuerpo, en las secciones y actas de congresos o en la proliferación de una lite-ratura específica. 3 En el marco de estos nuevos saberes, emerge la idea del cuerpo como construcciónsocial que, inevitablemente, cuestiona la visión dualista del ser humano en que se sus-tenta el modelo del cuerpo máquina.El presente artículo adopta dicha idea como su premisa inicial. Damos por sentado quedifícilmente podemos hablar de cultura corporal sin asumir que, de un modo u otro, elcuerpo y los saberes con los que se definen sus características, usos y cuidados sean cons-trucciones sociales. Además, en este marco, el cuerpo no aparece como algo ajeno al suje-to, a modo de objeto externo que se posee, sino como el elemento constitutivo más bási-co del ser y de la identidad de una persona, la forma más concreta de ser hombre o mujer. 4 Desde esta óptica, en este escrito se reflexiona sobre el significado y funciones dela EF en nuestro contexto social. Tomando como referencia la cultura corporal hege-mónica, se indaga en torno al papel que desempeña nuestra materia como agente desocialización que difunde, precisamente, cultura corporal, como espacio subjetivizadorpor el que se ven obligados a transitar niños y jóvenes.Finalmente, una advertencia o, quizás, una justificación: La problemática quevamos a abordar repercute cualitativa y cuantitativamente de forma muy distinta enhombres y mujeres. Nuestro discurso, en este sentido, trata de ser un tanto globalizadory, en consecuencia, puede resultar excesivamente suave o condescendiente para las per-sonas que se acerquen a este tema desde posiciones o circunstancias distintas a la nues-tra (por ejemplo, personas que escriban desde una óptica  feminista o como miembrosde asociaciones de afectados). 2.- La cuestión.- Con el fin de no perder el tiempo innecesariamente, empecemos formulando el pro-blema para ver si el asunto tiene suficiente enjundia. Para ello, vamos a adoptar unaposición oficial : Recurriremos al informe de la Comisión del Senado que durante variosmeses de 1999 estuvo trabajando en torno al tema de los condicionantes extrasanitariosde algunas enfermedades generadas en nuestro contexto cultural. 5 Dicho informe reco- 19 3 Trabajos, por ejemplo, de historia, antropología, filosofía, sociología, sexualidad, educación,etc. que tienen por objeto o punto de referencia prioritario al cuerpo. (Véanse, entre otros,Armstrong, 1983; Blake, 1996; Boltanski, 1975; Bourdieu, 1986; Craik, 1994; Falk, 1994;Featherstone et al. (ed), 1991; Feher et al. (ed), 1990, 1991, 1992; Dutton, 1995; Jacobus et al.(ed), 1990; Laín Entralgo, 1989, 1991; Le Breton, 1995; Martin, 1989; Porter, 1999; Scott &Morgan, 1993; Shilling, 1993; Toro, 1996; Turner, 1984, 1992; Varela, 1991). 4 El hombre es un modo de ser cuerpo , escribió Ferrater Mora (1979, 108). 5 Nos referimos a la Ponencia sobre condicionantes extrasanitarios de la anorexia y bulimia .Esta Ponencia se constituyó en el Senado, dentro de la Comisión de Educación y Cultura, comoculminación de diversas iniciativas parlamentarias , el 24-4-99. Integrada por nueve senadoresde los distintos grupos parlamentarios, coordinados por Dª Lucía Delgado García (PP), llevó acabo 14 sesiones de trabajo. Doce de estas sesiones se ocuparon con la comparecencia de 88 representantes de los sectores de relevancia social implicados . Entre ellos encontramos a médi-cos, psiquiatras, sociólogos, asociaciones de afectados, revistas femeninas, maniquís profesio-nales, organizaciones de consumidores, diseñadores, directores de pasarelas, presentadoras detelevisión, agentes publicitarios, empresas confeccionistas, organizadores de certámenes debelleza, fabricantes de juguetes, responsables de diversos programas de radio y televisión, per-sonas del mundo de la gimnasia rítmica, el ballet, cargos públicos relacionados con la salud,miembros del Consejo de la Juventud, representantes de APAs, tres docentes de Primaria ySecundaria, etc. Ningún representante del área de EF.El informe final de esta Ponencia se publica el 25-11-99. (PONENCIA, 1999)  ge sumariamente las opiniones de los distintos comparecientes y finaliza con dos apar-tados, uno dedicado a Conclusiones , en el que se sintetizan los argumentos subyacen-tes en el conjunto de opiniones emitidas por los interlocutores de la Comisión; y otrocentrado en  Recomendaciones , en el que se formulan un ramillete de sugerencias y pro-puestas de actuación.De entre las 10 Conclusiones, destacamos, en relación con los objetivos del presen-te escrito, las siguientes ideas:  La anorexia y la bulimia son enfermedades multicausales en cuya génesis conflu- yen condicionantes socioculturales que actúan como factores predisponentes, precipi-tantes y perpetuadores , dice textualmente la Conclusión Primera.Dichos condicionantes socioculturales son en cierta medida resumidos en lasConclusiones posteriores. Nos centraremos en aquellas ideas que llaman la atenciónsobre alguna de la muchas dimensiones que configuran la cultura corporal (los énfasisson nuestros).Así, en primer lugar (C. 3), se incide en el desplazamiento de algunos valores socia-les existentes por otros establecidos por la cultura de masas y del consumismo, entrelos que podríamos señalar:  La cultura del éxito, el cual aparece como un bien supremo que se identifica con la felicidad y al que se debe aspirar a cualquier precio.  La exaltación del culto al cuerpo, vinculada a la cultura unisex, (que) ha creado elestereotipo de la extrema delgadez, asociada a la belleza y éxito, y, en el caso de lamujer, la negación de lo femenino, dando srcen a una imagen de mujer andrógina.  La juventud  (que) ha pasado de ser una etapa de la vida a ser un valor al que ren-dimos culto. Lo joven se ha divinizado. La  floreciente y poderosa industria de la belle- za  , la moda, los cosméticos, las dietas, la cirugía estética, los gimnasios, incluso algu-nos juguetes ejercen una enorme influencia al definir, legitimar y propagar, a través delos medios de comunicación, un modelo corporal de belleza que glorifica la eterna apa-riencia de juventud. Las Conclusiones 6 y 7 ponen sobre el tapete la reiteración de determinadas ideasen los distintos medios de comunicación que recrean, sirviéndose si es necesario demedias verdades, una particular cultura corporal. La  profusión de mensajes sobre die-tas engañosas, invitando a adelgazar y a rendir culto al cuerpo, inundan portadas ysecciones de un elevado número de revistas, especialmente las juveniles, incitándoles a practicarlas... Aello se añade el bombardeo de las cuñas publicitarias de radio y TV sobre clínicas y sistemas de adelgazamiento. (C. 6)  La publicidad,..., abusa de formareiterada e inadecuada de la figura de un estereotipo de mujer como reclamo publici-tario. (C. 7)Aunque, en nuestro contexto, esta cultura corporal se extiende por todo el tejidosocial desbordando posibles límites de clase, edad o género, la población de mayor ries-go se concentra en torno a los dos sujetos colectivos aludidos, la adolescencia y lamujer. Las Conclusiones 8 y 9 aportan alguna idea al respecto: Frente a la normalidad,nos encontramos con un  prototipo de mujer idealizada  , cuya delgadez se identificaerróneamente como mujer activa, suficiente y voluntariosa. En el  mundo laboral   , exis- te un rechazo hacia las personas, y especialmente las mujeres, con medidas superioresa la media de la población general. (C. 8)  Algunos creadores de moda utilizan  mani-quíes con un peso claramente inferior a los límites saludables... Además determinadas firmas comerciales proporcionan prendas de vestir que de alguna manera crean con- flictos en las tallas, para introducir modelos más restrictivos. Asimismo, algunas deestas firmas utilizan empleados y empleadas extremadamente delgados... En todos 20  estos casos se crea un gran  desconcierto en la juventud  sobre la que se ejerce una fuerte presión para adelgazar  . (C. 9)Finalmente, en la última conclusión encontramos una referencia directa a un ámbi-to muy próximo a nuestro campo, presentado como espacio de riesgo por algunos de losinterlocutores de la Comisión:  Los  gimnasios  y las academias de baile privados care-cen, en general, de asesoramiento técnico suficiente. Tampoco se controla la venta enestos gimnasios de productos dietéticos o complejos vitamínicos. Estas deficienciasestán en gran parte cubiertas por las  Federaciones en el Deporte de Alta Competición, pero siguen observándose algunas deficiencias . (C. 10)Este resumen de las conclusiones de la Ponencia del Senado nos proporciona algu-na de las claves de la problemática en torno a la cultura corporal imperante en nuestrasociedad y, teniendo en cuenta su gestación y autoría, no creemos que nadie las califi-que como extremistas ni políticamente incorrectas.Como explicamos anteriormente, el informe al que nos que estamos refiriendo ter-mina con diez  Recomendaciones o propuestas de acción. Por su interés en relación connuestros propósitos, resumimos algunas de ellas (énfasis nuestros).En la primera y más extensa se convoca a distintos agentes e instancias para quepongan en marcha un plan conjunto de carácter global:  Impulsar la puesta en marcha ydesarrollo de un  Pacto Social  contra la anorexia y la bulimia coordinado por el MEC en colaboración con las CCAA, en el que participen los Ministerios de Sanidad,Trabajo, Asuntos Sociales, Economía, Hacienda y Fomento, así como los sectoresimplicados, con la finalidad de alcanzar compromisos firmes para que los condicio-nantes socioculturales dejen de ser una amenaza para la salud de los jóvenes en cuan-to a trastornos de alimentación . (R. 1)Acontinuación se indican algunos de los acuerdos que debiera incluir dicho pactosocial. Se hace referencia a las tiendas, tallas y etiquetas; al despido laboral o posibili-dades de trabajo en función del peso; a las imágenes publicitarias de la mujer, al con-trolde las dietas en publicaciones, a los programas destinados a menores de 18 años, a lapublicidad engañosa, a la creación de un Observatorio, a la promoción de Campañas, etc.La Recomendación 2 pide que se realicen cuanto antes tres tipos de estudios: a)sobre los hábitos alimenticios de los españoles; b) sobre la incidencia de la anorexia yla bulimia; y c) de las medidas antropométricas de la población para la normalizacióny estandardización del tallaje de las prendas de vestir.Al ámbito educativo se refieren las Recomendaciones 5, 6, 7 y 9: se destaca laimportancia de la función tutorial, de la orientación, del interés general de laComunidad Educativa por estos temas, del seguimiento de la alimentación servida enlos centros escolares y de la formación (permanente) del profesorado. Sobre este últi-mo asunto se dice:  La Educación para la Salud debe ser una  prioridad en los Planes Anuales de Formación  permanente del profesorado. Asimismo, se considera funda-mental incentivar los proyectos de investigación educativa  y promover otros nuevosque profundicen en el conocimiento y la mejora de los hábitos socioculturales de la juventud  . (R. 5) 6 21 6 Aeste respecto, durante estos últimos diez años hemos presentado en varias ocasiones distintosproyectos de investigación y de tesis doctorales sobre asuntos particulares de esta complejatemática para ser abordados desde el campo de la EF y nunca obtuvimos apoyo alguno.Finalmente, la Orden de 6-2-2001 (BOCyLnº 33 de 15-2-2001) que resuelve la convocatoriapública del programa de apoyo a proyectos de investigación de 26-4-2000, nos financia un pro-yecto de tres años en el que participan siete profesores de la Universidad de Valladolid.  Finalmente, sobre los aludidos espacios de riesgo (prácticas específicas, deportes dealto nivel, etc.) se recomienda reglamentar el funcionamiento de los gimnasios y escue-las de danza privadas... y ... el control de la venta de ciertos productos dietéticos.Establecer una legislación específica para los grupos de alto riesgo del mundo depor-tivo, gimnasia rítmica o danza... (R. 10)Así pues, en relación con el tema que nos ocupa, podemos concluir que la culturacorporal imperante en nuestra sociedad encierra en sí una problemática cuyo estudio nodebiéramos evitar las personas que nos movemos en el campo de la Educación Física,un ámbito del saber cuyo objeto de conocimiento gira en torno al cuerpo, y un espacioprofesional en el que se difunden y legitiman determinados usos, cuidados y prácticascorporales. Desde esta óptica, trataremos ahora de sintetizar algunos rasgos y pautas deanálisis de dicha cultura hegemónica en torno al cuerpo. 3.- La cultura corporal hegemónica.- Empleamos la expresión cultura corporal , parafraseando la conocida definición decultura dada por el antropólogo Tylor (1871), como el conjunto de valores, usos, sabe-res, creencias, normas y pautas de conducta, etc., que delimitan nuestras apreciacionesy prácticas corporales en el contexto social en que vivimos.Asu vez, el calificativo hegemónica indica, en la línea gramsciana (véase, por ejem-plo, Bocock, 1986; Gramsci, 1976; Hall, 1977; Hall et al. 1979), que la cultura no esneutra, natural ni eterna, sino que se establece como dominante gracias a la capacidady poder que tienen unos agentes sociales para difundirla y enseñarla, es decir, para ganarla aceptación y consentimiento de las personas. En otras palabras, la hegemonía cultu-ral no se obtiene en las sociedades modernas mediante procedimientos abiertamentecoercitivos sino, sobre todo, mediante procesos ideológicos o, si se quiere, pedagógi-cos. En esta tesitura, la cultura ocupa un lugar central en el debate y las luchas políti-cas.Como es obvio, toda sociedad imaginable cuenta (o se sustenta) con una culturarelativa al cuerpo que, de forma explícita o sutil, define lo que es el cuerpo y establecelo que sus miembros deben hacer con él. Dicha cultura, ya se ha dicho, no es eterna,está sujeta a los cambios de la sociedad de que forma parte. Aeste respecto, un indica-dor del carácter bastante novedoso y reciente de unos determinados valores corporaleslo encontramos en el siguiente relato de Gordon:  Mi primer encuentro con la anorexia tuvo lugar en 1971... cuando, comointerno en la Clínica..., se me pidió que hiciera la evaluación de una pacien-te anoréxica... Mi supervisor me dijo que era muy afortunado al tener la opor-tunidad de observar una paciente semejante, pues la anorexia nerviosa erauna afección muy rara y probablemente iba a encontrar muy pocas pacientesde ésas en toda una vida de práctica clínica... (GORDON, 1994, 17)En esos mismos años, otras personas (normalmente mujeres que escribían desde unenfoque feminista, véase por ejemplo, Orbach, 1978, y a las que no se hizo particularcaso) estaban ofreciendo datos y explicaciones que advertían de los problemas emer-gentes derivados del culto al cuerpo esbelto y del odio a la grasa. Cinco lustros mástarde, basta con entrar en un aula de cualquier Instituto de Enseñanza Secundaria (eincluso de Escuelas Primarias) para comprobar el conocimiento y práctica de determi-nados cuidados corporales por parte de muchos adolescentes, así como la presión a quese ven sometidas no pocas muchachas. Cinco lustros más tarde, las estadísticas en tornoa distintos aspectos de esta problemática forman parte de las notas de prensa cotidianasy han empezado a proliferar las asociaciones de afectados, los sujetos colectivos deautodefensa. 22
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