HISTORIA DE LA EDUCACION EN COLOMBIA LA REPUBLICA LIBERAL Y LA MODERNIZACION DE LA EDUCACION: 1930-1946

Please download to get full document.

View again

of 22
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Similar Documents
Information Report
Category:

Economy & Finance

Published:

Views: 49 | Pages: 22

Extension: PDF | Download: 0

Share
Description
HISTORIA DE LA EDUCACION EN COLOMBIA LA REPUBLICA LIBERAL Y LA MODERNIZACION DE LA EDUCACION: 1930-1946
Tags
Transcript
  HISTORIA DE LA EDUCACION EN COLOMBIA LA REPUBLICA LIBERAL Y LA MODERNIZACION DE LA EDUCACION: 1930-1946 Por: Martha Cecilia Herrera C. 1  Sumario: 1. Puntualizaciones en torno a la dinámica social y educativa del período. 2. Reorganización del Ministerio de Educación Nacional. 3. Difusión cultural. 4. Niveles educativos. 5. La educación femenina. 6. La profesionalización del magisterio. 7. El mo-vimiento estudiantil. 8. El debate en torno a la reforma educativa. 9. Balance sobre los alcances educativos del período. Bibliografía. INTRODUCCION La mayoría de los países de América Latina atravesaron por procesos de modernización del aparato educativo durante la primera mitad del siglo XX, período en el cual intentaron hacer suyos los ideales de educación universal que se materializaron en los países europeos a lo largo del siglo XIX. La dinámica que tomó el desarrollo de los países latinoamericanos en el presente siglo configuró nuevos perfiles en el campo de la educación, cifrándose la esperanza en este medio como la posibilidad de inculcar valores ciudadanos acordes con la construcción de los Estados Nación. En Colombia este proceso tuvo una significación importante en el período de 1930-1946, cuando bajo los gobiernos sucesivos del partido liberal, conocidos como La República Liberal, la educación se constituyó en un problema de orden nacional en torno al cual se concentró la atención de importantes sectores de la opinión. Es por ello que el interés del presente trabajo se detuvo en el análisis de este período, con el fin de hacer un balance global de las realizaciones educativas de los gobiernos liberales, al tiempo que auscultar el debate ideológico a que dio lugar el problema educativo en el transcurso de estas décadas. 1. Puntualizaciones en torno a la dinámica social y educativa del período Desde los primeros decenios del siglo Colombia presenta un incipiente desarrollo industrial así como una lenta modernización. Las exportaciones de café, la indemnización del canal de Panamá, los préstamos y las inversiones extranjeras en petróleo, minería y servicios públicos, así como el florecimiento de industrias manufactureras y la inversión estatal en obras de infraestructura, son algunos de los elementos que constituyeron la dinámica de estas transformaciones. Fenómenos como la urbanización, la expansión demográfica y las migraciones rural-urbanas, llevaron a que nuevos grupos generaran expectativas en materia de participación social, salud, educación y servicios públicos. Estos fenómenos estuvieron acompañados por sucesos internacionales que contribuyeron a precisar el perfil de estas décadas, incidiendo profundamente en el plano nacional; dentro de ellos puede mencionarse el cambio de eje económico de Inglaterra hacia los Estados Unidos—que repercute en la intervención directa de este país en diversos territorios de América Latina—, la primera y segunda guerra mundial, el auge del autoritarismo en diversos países europeos, el surgimiento de movimientos nacionalistas en algunos países de América Latina (como México y Perú), así como el despertar del movimiento estudiantil en Córdoba-Argentina. Estos acontecimientos influyeron de una u 1   Socióloga y Magíster en Historia. Profesora asociada Universidad Pedagógica Nacional, Departamento de Posgrado. Maestría en Historia de la Educación y la Pedagogía.  otra manera en Colombia, bien a través de la crisis de recesión internacional en la década del treinta y la redefinición de la división internacional del trabajo, o bien por la irradiación y confrontación de ideologías que permearon algunos grupos en el país. Podemos agregar por último, que los múltiples procesos generaron nuevas modas pedagógicas y modelos educativos en diversas partes del mundo, los cuales fueron conocidos en Colombia e incluso en algunos casos se les trató de buscar aplicación en el contexto de una reforma a la educación colombiana.  A los cambios en la estructura económica del país y a los sucesos internacionales, se unieron transformaciones políticas y sociales internas. Nuevos grupos sociales hicieron su aparición en el escenario de la lucha social: una embrionaria clase obrera se organizó en torno a sus reivindicaciones, los sectores campesinos e indígenas fueron protagonistas de agudas luchas agrarias. Surgió una incipiente clase media. Núcleos intelectuales organizaron grupos de estudio sobre la realidad nacional y en muchos casos se ligaron a las luchas sociales que se libraban en el período; de allí surgieron las primeras organiza-ciones políticas independientes de los partidos tradicionales, las cuales expresaron los intereses de los grupos desposeídos, por fuera de la lógica de las clases en el poder. Por su parte, las clases dominantes representadas en los partidos tradicionales, conservador y liberal, se vieron precisados a discutir el tipo de vinculación de los nuevos sectores a sus proyectos económicos y políticos; la polémica al interior de estos partidos estará marcada por las diversas fórmulas de integración de estos sectores y la manera de subordinar sus intereses a los de los grupos en el poder. En lo que se refiere al aspecto cultural, en ciertos ámbitos se cuestionaron los parámetros heredados de la colonia que daban al país las características de una sociedad tradicional y cerrada en el terreno de las ideas. Algunos grupos intelectuales empiezan a ser receptivos a nuevas formas de pensamiento y propiciaron la renovación en el campo científico, literario, artístico y educativo, entrando en contacto con las corrientes modernas del pensamiento universal de ese momento. Los nuevos requerimientos históricos plan-tearon la necesidad de reformar las estructuras educativas y en torno a ello se formularon distintas propuestas que intentaron precisar las dimensiones de este cambio. Estas ideas fueron impulsadas por pedagogos, periodistas, médicos, políticos, quienes además de la difusión de los nuevos ideales propendieron por su cristalización en experiencias educativas regionales; dichas iniciativas encontraron acogida por parte del gobierno central a fines de la década del veinte, bajo el dominio del partido conservador, y de manera especial durante la República Liberal —1930-1946—. Los procesos de reforma tuvieron que enfrentarse con unas estructuras que hundían sus raíces en la lógica colonial y en el dominio de la religión católica, elementos que marcaron en buena parte la dinámica de oposición a los proyectos de cambio educativo, así como su grado de materialización. Bajo los gobiernos liberales que se inician a partir de 1930, se trató de imprimir a la nación un curso más acorde con el proceso de transformaciones que registraba el período. La llegada al poder del partido liberal coincidió con el debilitamiento de la hegemonía de los sectores agrarios y exportadores tradicionales, y aunque éstos aún determinaban el campo de las transformaciones posibles, paulatinamente se llevó a cabo un desplazamiento del poder hacia los sectores urbanos —industriales, comerciantes, exportadores— que buscará inicialmente apoyo en los sectores populares y de manera especial en el proletariado naciente. El desplazamiento de la hegemonía hacia los grupos exportadores e industriales y la crisis económica de 1929, propiciaron el incremento de las funciones estatales y el impulso de un modelo de desarrollo basado en la industrialización, cuyas limitaciones estructurales se habrían de revelar tempranamente. El primer  presidente liberal de más de 40 años de dominio conservador fue Enrique Olaya Herrera, éste subió al poder a nombre del “movimiento de concentración nacional” (1930-1934), dando inicio a una fase de transición de la hegemonía conservadora a la hegemonía liberal. Las reformas educativas siguieron un ritmo lento debido a la recesión económica y al carácter de transición de dicho gobierno; se avanzó en la reglamentación de algunos aspectos de la Ley 56 de 1927, en donde el último gobierno conservador había trazado disposiciones tendientes a propiciar una reforma educativa de carácter nacional. Se unificó la educación rural y urbana, se crearon las Facultades de Educación y se aplicaron en la enseñanza primaria los métodos pedagógicos de la Escuela Activa europea. Es durante el cuatrienio conocido como “la revolución en marcha” (1934-1938), cuando las reformas cobran mayor alcance, colocando de modo decidido la educación al servicio de la integración nacional. Las políticas educativas formuladas por el presidente  Alfonso López Pumarejo, hacían parte de un plan global que intentaba dotar al estado de los elementos necesarios para ejercer una mayor intervención económica, política y social. Este plan se consagró a nivel jurídico en el proyecto de reforma constitucional de 1936, en donde se impulsó el cambio de algunos artículos de la Constitución de 1886. Allí se propuso una reforma fiscal que reforzaba la tasa tributaria, así como la prerrogativa del Estado para intervenir en asuntos privados y en los litigios obrero-patronales; además se introdujo la noción de utilidad social que reemplazaría a la de utilidad pública. A nivel de las relaciones Estado-Iglesia el proyecto propuso la renegociación de los términos del Concordato, con el objeto de recuperar para la esfera del Estado, ciertas órbitas de lo social dentro de las que se encontraba la educación. El Acto Legislativo No. 1 de 1936 dio curso a la reforma constitucional y buscó precisar la ingerencia estatal en el terreno educativo, pero de igual modo dejó expresas las estrechas dimensiones de este intento. Por un lado, a pesar de las pretensiones discursivas de extender la educación a la mayoría del pueblo colombiano, la reforma no declaró la educación primaria gratuita y obligatoria. Por otra parte, no se redefinieron las relaciones Estado-Iglesia con las consecuentes modificaciones del Concordato, el cual ponía cortapisas en algunos de sus artículos a las aspiraciones de acción estatal en la educación. A pesar de esto, la reforma asignó al Estado la inspección y vigilancia de la educación, al tiempo que declaró la libertad de cultos y de conciencia, lo cual es un indicio que señala la tendencia a delimitar las órbitas de lo civil y religioso en el terreno social y educativo. Entre 1938 y 1942 el gobierno de Eduardo Santos, conocido como “la pausa a la revolución en marcha”, no trajo mayores modificaciones en educación, las políticas se limitaron a reglamentaciones sobre la legislación existente; se impulsó la construcción escolar, se creó el Patronato Escolar para dar impulso a la educación popular y se intentó nacionalizar la educación primaria. Después de “la pausa”, la segunda administración de  Alfonso López Pumarejo (1942-1 946) —culminada en su último año por Alberto Lleras Camargo—, evidenció con claridad las inconsistencias de su proyecto, las cuales no se debían al “presunto aplazamiento de las tareas de la revolución en marcha, sino a los límites inherentes a una lógica del desarrollo capitalista”, dentro de las particularidades de la sociedad colombiana, lo cual hizo fracasar el modelo de desarrollo industrial que trató de imponerse en el período y del cual López Pumarejo era su representante. Esta situación llevó a la consolidación en último término de un esquema de desarrollo “liberal-dependiente”, en el que el papel del Estado se vería muy limitado ya que a excepción del esfuerzo por respaldar el consumo industrial de materias primas nacionales, fueron pocos los terrenos en los que pudo operar efectivamente y con carácter autónomo, fenómeno que incidió en los alcances de la reforma educativa que se registró en estas décadas. El período estuvo caracterizado por la riqueza en el debate ideológico y en los intentos por ampliar la cobertura educativa bajo la óptica de la actualización y modernización del  aparato educativo; esta necesidad de modernización permitió la formulación de diversos matices respecto al tipo de reforma educativa requerida y puso de presente las pugnas partidistas por los puestos burocráticos —que muchas veces tomaron el ropaje de diferencias ideológicas—, pugnas en las que se expresaba el ambiente de violencia política que se acentuó con mayor fuerza a partir de 1940. Al final del período el entusiasmo expresado por los gobernantes hacia la educación, empezó a declinar y si bien ya no aparece como un objetivo de primer orden para los dirigentes políticos, entre los diversos estamentos educativos sí persistió el interés por dar prioridad a la tarea de modernización educativa. Esto es a grandes rasgos los elementos que caracterizaron la dinámica de la educación a lo largo de estos 16 años. Veamos a continuación algunos aspectos concretos con el fin de precisar mejor lo que fueron los logros alcanzados en los distintos niveles del sistema educativo. 2. Reorganización del Ministerio de Educación Nacional El Ministerio de Educación constituyó el organismo a través del cual el Estado pretendió, al igual que en otras órbitas de lo social, tener mayor presencia y aunque su influencia diferirá bastante de las pretensiones de control y centralización que tenían los gobernantes, las diversas fuerzas comprometidas en la educación tuvieron que tenerlo en cuenta y someterse en muchos de los casos a sus disposiciones. Para hacer más efectiva la acción de esta entidad, se esbozaron medidas para precisar su estructura orgánica y administrativa así como sus diversas funciones. Se reglamentó la Ley 56 de 1927 que había dispuesto la reorganización del ministerio y su cambio de nombre, pasando de ser Ministerio de Instrucción y Salud Pública para convertirse en Ministerio de Educación Nacional. Se dividió el ministerio en un departamento técnico y otro administrativo, al tiempo que se separaron de él las secciones de lazaretos, leproserías y beneficencia pública, definiendo la órbita educativa desligada del campo de la salud. El ministerio pretendió imponer su punto de vista para lograr unidad de criterios y obtener en algunos aspectos consenso ideológico, diversos fueron los mecanismos utilizados con este propósito: se legisló de manera explícita sobre la educación secundaria y se condicionó la expedición de títulos a la aprobación oficial, se tuvo un control directo sobre las instituciones formadoras de docentes, la campaña de cultura aldeana llevó al sector rural los planteamientos del ministerio, se editaron algunas publicaciones en las que se impartió un punto de vista sobre los fenómenos culturales y educativos. Dentro de estos mecanismos de consolidación, la inspección escolar fue uno de los instrumentos más importantes para garantizar la transmisión, puesta en marcha y supervisión de las determinaciones oficiales, y si bien dicho organismo no alcanzó en el período el grado de eficacia adecuada, su existencia y materialización paulatina constituyó uno de los mayores intentos por controlar la educación. Así, en 1931 se creó la inspección nacional con el fin de vigilar la organización y funcionamiento de la totalidad de los establecimientos en todos los niveles educativos. El cuerpo de inspectores no siempre fue bien recibido en las distintas regiones del país, en donde en ocasiones entró a competir con los inspectores departamentales, llegando a ser considerado más un engranaje partidista que un organismo de orientación pedagógica. El Ministerio de Educación Nacional tuvo que enfrentarse con las resistencias de una sociedad que aún se movía bajo pautas localistas y partidistas, con un funcionamiento de la educación que llevaba por tradición la ausencia de preocupación estatal, reinando en vez de ésta los intereses privados y el afán mercantilista. A pesar de los planteamientos que propendían por impartir uniformidad en materia educativa desde este organismo, la mayoría de los ministros tuvieron una gestión administrativa efímera; a lo largo de los cua-  tro gobiernos liberales se sucedieron un total de 26 ministros, muchos de los cuales no alcanzaron a desempeñar el cargo por más de dos, tres o seis meses, en detrimento de una gestión que imprimiera continuidad y coherencia a la política educativa. En lo que se refiere a presupuesto, el ministerio contó con un rubro bastante estrecho en los primeros años de la República Liberal, debido en parte a la recesión económica. Mientras en 1929 los gastos del ministerio representaron el 8,6% de los gastos totales, en 1933 sólo se asignó el 2%; a partir de 1934 este porcentaje irá en aumento y aunque no se logró el propósito establecido por la Ley 12 de ese año, que aspiraba a asignar a la educación el 10% del presupuesto nacional, llegó a alcanzar niveles entre el 6% y el 8%. Estas cifras si bien representaron progresos no constituyeron sumas considerables que permitieran al ministerio emprender tareas de gran envergadura. 3. Difusión cultural La Extensión Cultural fue el universo institucional a través del cual el ministerio expresó su visión sobre la educación y la cultura. Se desarrolló una tarea de edición cultural, se fomentó la creación de bibliotecas y la generación de hábitos de lectura, a la vez que se promovieron conferencias culturales, espectáculos públicos, así como la adquisición de cinematógrafos y aparatos radiofónicos. Se editaron varias publicaciones periódicas y colecciones de libros, dentro de las primeras podemos destacar: La Revista del Maestro, que pretendió subsanar las deficiencias de la educación normalista de quienes se encontraban al frente de la educación pública; editada en 1936 tuvo una existencia efímera y una escasa circulación. La Revista infantil Rin-Rin, destinada a suplir la ausencia de materiales nacionales para la educación primaria, llegó a tener en 1937 32.000 ejemplares los cuales fueron distribuidos gratuitamente en 10.000 escuelas; esta publicación existió entre 1936 y 1938, en ella se difundieron conocimientos sobre agricultura e industria artesanal, a la vez que promovió el espíritu cívico y la adhesión al partido liberal. La Revista de las Indias tuvo mayor continuidad, considerada como una cátedra de alta cultura salió a la luz en 1936 y se prolongó hasta 1951 llegando a alcanzar 37 volúmenes y 127 números. La gama temática tratada era bastante amplia, incluía literatura, poesía, pintura, política, historia, filosofía y educación. Esta publicación alcanzó proyecciones en toda América Latina, en ella se res-cataron los valores americanistas, los enfoques sociales frente al problema de las culturas indígenas, las etnias y los valores nacionales. La Revista del Instituto Etnológico Nacional salió a la luz pública en 1942 sobreviviendo hasta 1950, en ella se dieron a conocer importantes investigaciones arqueológicas y etnológicas adelantadas por el Instituto. En 1947 se editó El Boletín de Arqueología, como órgano del Servicio Arqueológico Nacional adscrito al ministerio, en donde se publicaron temáticas similares a las de la revista del Etnológico. El ministerio financió además la Revista del Archivo Nacional y la Revista de la Sociedad Colombiana de Ciencias Exactas, esta última fue considerada como una de las publicaciones más importantes de América Latina. Editada por primera vez en 1936 persistió hasta 1947, para reiniciar una segunda etapa de 1950 a 1976, alcanzando a publicar 55 números; allí se difuncieron estudios sobre física contemporánea, las nuevas teorías de la biología, e investigaciones sobre flora colombiana, geología y distintos aspectos científicos. En lo que atañe a la edición de libros, fue importante la labor que adelantó la campaña de cultura aldeana en 1934, en ella se dio prioridad al fomento de las bibliotecas escolares, las cuales fueron dotadas con obras editadas por el ministerio. Estas publicaciones cubrieron cuatro series, una primera de cartillas y manuales técnicos sobre nociones básicas de agricultura, alimentación, higiene, carpintería, etc.; otra segunda
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks
SAVE OUR EARTH

We need your sign to support Project to invent "SMART AND CONTROLLABLE REFLECTIVE BALLOONS" to cover the Sun and Save Our Earth.

More details...

Sign Now!

We are very appreciated for your Prompt Action!

x